Hola xic@s,
Las modas y tendencias surgen como respuesta a las necesidades de una época. Por ejemplo, en España, en la época de la Guerra Civil no había dinero para tener un vestido exclusivamente de novia como conocemos hoy en día. Se casaban con el mejor traje que tenían, el de los domingos, que en muchos casos era el mismo para ir a funerales, bodas y bautizos.
En los años 30 por ejemplo, se empiezan a ver los primeros vestidos con escote en la espalda gracias al nacimiento del bañador. Las mujeres, que hasta ahora se bañaban con camisones, camisas largas, faldas e incluso calcetines, quieren mostrar el moreno de su espalda.
Las guerras, los descubrimientos y las crisis económicas han marcado la moda hasta hace no muchos años. En los años 20, surge la “Teoría del dobladillo” (Hemline Theory) del economista George Taylor que relaciona la longitud de las faldas con las oscilaciones económicas: en épocas de escasez y pobreza las faldas tendían a alargarse para ahorrar en medias, mientras que en períodos de bonanza económica se acortaban.
Coco Chanel fue acortando la falda en los “felices años 20”. La crisis del 29 provocó la vuelta a la sobriedad, a faldas largas y colores apagados.
Algo de todo esto hemos visto al comienzo de la crisis que vivimos actualmente. En las colecciones que se presentaron en la pasarela Cibeles en febrero de 2008 predominaba el negro sobre todo, los colores apagados y los neutros. La crisis se hacía presente.
Pero la “Teoría del dobladillo” ya no es válida hoy en día. Si antes las faldas se alargaban para no gastar en medias, ahora eso ya no es problema pues la producción se ha abaratado enormemente fabricando en países donde la mano de obra es muy barata y utilizando telas y materiales de baja calidad, lo que permite encontrar incluso medias por poco más de 2 euros.
Ya no hay guerras mundiales aunque si muchas zonas en conflicto. Los descubrimientos no están tan a la orden del día. A pesar de la crisis económica, las novias tienen un vestido para la boda e incluso otro para el convite y las faldas se acortan hasta parecer cinturones. El low cost ha terminado con la “Teoría del dobladillo”.
Bss, xris





















