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domingo, 22 de enero de 2012

El low cost acaba con la “Teoría del dobladillo”

Hola xic@s,

Las modas y tendencias surgen como respuesta a las necesidades de una época. Por ejemplo, en España, en la época de la Guerra Civil no había dinero para tener un vestido exclusivamente de novia como conocemos hoy en día. Se casaban con el mejor traje que tenían, el de los domingos, que en muchos casos era el mismo para ir a funerales, bodas y bautizos.

vestido_novia_negro

En los años 30 por ejemplo, se empiezan a ver los primeros vestidos con escote en la espalda gracias al nacimiento del bañador. Las mujeres, que hasta ahora se bañaban con camisones, camisas largas, faldas e incluso calcetines, quieren mostrar el moreno de su espalda.

nacimiento_moda_bano_siglo_20

Las guerras, los descubrimientos y las crisis económicas han marcado la moda hasta hace no muchos años. En los años 20, surge la “Teoría del dobladillo” (Hemline Theory) del economista George Taylor que relaciona la longitud de las faldas con las oscilaciones económicas: en épocas de escasez y pobreza las faldas tendían a alargarse para ahorrar en medias, mientras que en períodos de bonanza económica se acortaban.

faldas_largas_anos20

Coco Chanel fue acortando la falda en los “felices años 20”. La crisis del 29 provocó la vuelta a la sobriedad, a faldas largas y colores apagados.

moda_coco_chanel

Algo de todo esto hemos visto al comienzo de la crisis que vivimos actualmente. En las colecciones que se presentaron en la pasarela Cibeles en febrero de 2008 predominaba el negro sobre todo, los colores apagados y los neutros. La crisis se hacía presente.

pasarela_cibeles_febrero_2008

Pero la “Teoría del dobladillo” ya no es válida hoy en día. Si antes las faldas se alargaban para no gastar en medias, ahora eso ya no es problema pues la producción se ha abaratado enormemente fabricando en países donde la mano de obra es muy barata y utilizando telas y materiales de baja calidad, lo que permite encontrar incluso medias por poco más de 2 euros.

Ya no hay guerras mundiales aunque si muchas zonas en conflicto. Los descubrimientos no están tan a la orden del día. A pesar de la crisis económica, las novias tienen un vestido para la boda e incluso otro para el convite y las faldas se acortan hasta parecer cinturones. El low cost ha terminado con la “Teoría del dobladillo”.

Bss, xris

lunes, 1 de agosto de 2011

Lo quiero, lo necesito

Hola xic@s,

La crisis ha dejado al descubierto el ‘talón de Aquiles’ de mucha gente, las compras compulsivas. La cultura del low cost y el consumismo son una mezcla explosiva, ¿quién no ha dicho más de una vez “total, por 5 euros”? Pero en un mes, esos 5 euros se multiplican 4, 5, 6 y hasta 10 veces. ¿Quién no desearía estrenar algo cada día? He preguntado desearía, no necesitaría. El verbo es totalmente diferente.

“¡He gastado cuarenta mil dólares en zapatos y no tengo dónde vivir!” es una frase que nos hemos aprendido de Carrie en Sex and The City y que nos hizo mucha gracia en su momento, espero que nadie la haya puesto en práctica.

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“Tienes más zapatos que Imelda Marcos”. La esposa del presidente de Filipinas es conocida por su colección 1.500 pares de zapatos.

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Ahora más que nunca miramos el gasto que hacemos. Antes deseábamos lujo, era algo intangible, un objeto de culto y deseo por los precios que tenía y tiene. Ahora los clones del lujo los han puesto a nuestro alcance, tener un Prada que no es Prada ya es posible.

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Imágenes de Shopping Philosophy

Ese afán desmedido e incontrolado que tenemos de comprar, de tener, de gastar, es la compra compulsiva. Es una adición en toda regla, un acto poco consciente del que después solemos arrepentirnos. Comprueba cuantas prendas tienes en tu armario aún con etiquetas. O cuántas veces te has puesto esos zapatos que estabas deseando tener. ¿De verdad los necesitabas? Los deseabas.

Ya no es sólo cuestión de gastar cuando estás de baja de ánimos, también puede ocurrir que quieras comprar porque sí. Confieso que alguna vez me ha pasado, gracias a dios que de momento no ha sido con sandalias de Jimmy Choo ni con Manolos. Ha sido con cosas menos glamurosas como geles, champús, galletas e incluso mermeladas. Puede haceros gracia pero me he llegado a juntar con más de 6 botes de mermelada cada una de un sabor distinto. ¿Tiene sentido? No.

Por ejemplo, ¿tantos vaqueros necesitamos? Las rebajas es el peor momento para un comprador compulsivo, con la excusa de “es una ganga, me lo llevo a casa”, gasta y gasta sin darse cuenta de cómo se va el dinero.

vestidores_celebrities

¿Quieres saber si eres comprador compulsivo? Sal de casa sin las tarjetas de crédito unos cuantos días, controlarse es fundamental y ser consciente aún más. Date una vuelta por las tiendas y si ves algo que despierta tu interés, cuando llegues a casa comprueba que no tengas nada igual o parecido. O deja pasar unos días antes de comprarlo para ver si realmente lo necesitas o sólo lo deseas. Seguro que tienes un armario con más de 10 vaqueros, más de 20 camisetas, más de 10 pares de sandalias. La cifra es un ejemplo y esas cifras ya me parecen una locura.

compras_compulsivas

La felicidad no depende de lo que tengas o lo que puedas adquirir, lo verdaderamente importante no es lo material. Tuve un jefe hace tiempo que me dijo, todo lo necesario para un cambio tiene que caber en una maleta. Me sorprendió mucho ese comentario, pero después de dos mudanzas en 6 años puedo afirmar que tengo demasiado, tengo mucho más de lo que necesito.

Valoramos poco lo que tenemos y mucho lo que no tenemos.

Bss, xris